Leyendo 84, Charing Cross Road.
Hacía un montón de tiempo no leía un libro por placer y los libros prestados, regalados, comprados se iban apoderando de mi ya desordenada pieza.
Hacía un montón de tiempo no leía un libro por placer y los libros prestados, regalados, comprados se iban apoderando de mi ya desordenada pieza.
¡Queda tan poco para Navidad! Y como dije que sólo pondría cosas positivas en la espera, va mi horóscopo de la semana de la revista Mujer, porque me dice sólo cosas bonitas.
Yo no sé por qué a algunos nos hace felices la Feria Internacional del Libro de Santiago. Si los descuentos tampoco son excesivos, hay que aguantarse al montón de gente que rodea los stands, el montón de gente que quiere tal libro, las colas para las firmas, el calor entre las carpas instaladas y seguramente la silla en algún lanzamiento… ¿Por qué, entonces?
En vista que mis actualizaciones son erráticas voy a dar el dato de cómo no tener que andar revisando la página cada vez para ver si hay un texto nuevo. A mi me ordenó el ocio de una cantidad considerable de blogs que reviso.
Cuando se pasa una noche con un sueño intranquilo, la mañana siguiente adquiere una capa de extrañeza. Los ojos irritados y la mente inquieta, como mareada, la realidad te llega distorsionada. Fue cuando agarré el diario.
Mi gata favorita murió en la madrugada del lunes. Fue una noche larguísima al igual que las dos semanas anteriores. Y tengo que con-vencerme de no estar triste*. El problema con las mascotas es que no puedes andar preguntándoles qué le duele, pero al igual que con las personas no vale la pena preguntarse: las cosas hubieran sido distintas si…
Hace un tiempo que los zombies regresaron, con esos pasos cortos y desorientados, de algún lugar de ultratumba, luego de la invasión de los vampiros en diversas producciones culturales. ¿Pero quién diría que bailarían Thriller frente a uno de los símbolos más fuerte del estado y gobierno?
Hace mucho tiempo atrás vi Tron Legacy y nunca la comenté porque me pareció algo fallida. Quiero decir que esperaba mucho más porque me encanta el imaginario futurista de luces fluorescentes y líneas geométricas que institucionalizó Matrix y que existía ya desde los años ochenta. Si ahora surge en mis pensamientos es por una escena en particular que en ese momento dio que hablar con mis dos acompañantes.