Cincuenta años pasarán
y las ciudades se verán cambiar
de vestimenta
Abajo la tierra ocultará
los restos de
lo que fuimos y seremos hoy
Canción 50 años, Fakuta.
Cómo nacen las historias es una de esas preguntas que siempre dan ganas de responder con exactitud. Cómo se van desarrollando es un ir y venir constante que se anida en la cabeza, un universo paralelo del que no se puede escapar. Cómo terminan las historias, no lo sé. ¿Terminan efectivamente? Porque sí, hay un gesto final, simbólico, similar al The End de las películas. Hay un punto final pero, luego de eso, vienen otras tortuosas lecturas de corrección, nuevos pasajes, la tentación eterna de agregar cosas, de cambiar, de no alejarse y permanecer en ese nido.
Pero si hay algo más cercano al final es cuando esa historia llega a los lectores. Entonces ya no nos pertenece. Y termina, pero en esa inflexión comienza nuevamente.
El último lugar es mi primera novela. ¿Será la única? Por ser la primera me ha costado mucho desligarme de ella. Me ha costado mucho terminarla también. Y han venido esas sequías y esas noches sin avanzar y la desesperación de construir castillos en el aire. La terminé en el 2010, bicentenario de esta ciudad de mentira, pero en ese momento sólo puse punto final y dejé que durmiera. Este 2011 fue el año de releer, el espanto y el encanto, quererla en algunas líneas y aborrecerlas en muchas otras. Este fue el año en que la solté un poco y unos tuvieron la valentía de leer mi escrito, quemándose los ojos en la pantalla o gastando papel y tinta en un proyecto inconcluso. Y gracias a ellos, se hizo un poco más real y los personajes comenzaron a aparecer en las esquinas de esta ciudad. Gracias a ellos, siempre.
Y ya terminando el año, esta historia permanecerá suspendida en algún punto de la red y en algún punto de la memoria. El 2012, apocalíptico, será el año en que en definitiva la novela dejará de pertenecerse. Surge bajo el alero de un nuevo proyecto que he estado desarrollando con unos amigos en estos meses, quizás porque nos gusta el vértigo de los castillos en el aire. Es ReBooklution, editorial de libros digitales, con toda la satisfacción que entrega un trabajo realizado con sudor y sangre, y sí locura también.
El último lugar se desarrolla en un Santiago del 2062. El viernes 23, en un concierto organizado por el sello independiente Michita Rex, escuché una canción y caí en la cuenta que el mundo que he inventado se desarrolla exactamente en 50 años más, a partir de ahora, a partir del 2012. Y entonces sentí, de fondo con unas maravillosas luces navideñas que emboban, que todo tenía un sentido que se nos escapa, y del que sólo atisbamos una punta, un reflejo extraño en una ventana, y sólo por unos segundos. Para dejarnos en la oscuridad y en la incertidumbre nuevamente.
Cuando, en el 2062, una chica decida saltarse las clases para esconderse en un cine en una calle céntrica de Santiago, es posible que no nos encontremos. Que yo ya esté bajo tierra. Que cuando mis personajes vivan, yo ya no lo haga. Es posible que el futuro que imaginé se superponga inexacto a la realidad y entonces se anule como posibilidad y sólo quede como alternativa ficticia. No va a importar.
Cuando un mundo se acaba, comienza otro.
Espero hayan pasado una Feliz Navidad y prepárense para este 2012. Yo lo espero con ansias.
Foto por G.
