• El segundo volúmen de relatos de Dick reúne los cuentos que realizó entre 1952 y 1955, en sus primeros años como escritor. Según el prólogo de Norman Shephard son cuentos que vislumbran las características futuras de su prosa: “no hay space opera, ni datos concretos, ni civilizaciones extraterrestres sumamente avanzadas, ni héroes intrépidos, villanos y cientificos loco, ni tampoco buenos y malos de una pieza” (p. 7).
    Al parecer era y es común que muchos de los escritores de ciencia ficción comiencen publicando cuentos en las mil millones de revistas que pulularon del género. Se citan ejemplos como John Varley, William Gibson (autor de Neuromante inspiración para Matrix entre otras cosas), Lucius Shephard y Kim Stanley Eobinson.
    Los cuentos de este autor se desarrollan principalmente en un futuro distópico: una tierra devastada por guerras (entre hombres, entre robots, etc), sociedades controladas por grupos reducidos de poder, realidades y tiempos paralelos, etc. Además en el prólogo se incluye como parte de sus características incluir distintos puntos de vista en los personajes lo que permite un amplio espectro de perspectiva y opinión que muchas veces le da la tensión o el giro a la narración.

    Es cierto, no todos los cuentos están bien desarrollados o posee personajes complejos, pero no deja de ser una lectura interesante. Sobre todo pensando que muchos cuentos de K. Dick han sido posteriormente adaptados al cine, donde el género de la ciencia ficción está muy bien evaluado para comer con cabritas. Es interesante también que la mayoría de sus personajes (y protagonistas) no sean personas que destaquen en ningún ámbito, donde así se alude a la figura del antihéroe o del héroe sin atributos a homologar. Jugando un poco con los estereotipos y los géneros.

    Después de leer el breve prólogo caígo en la cuenta de algo que ya había pensado: los prólogos son un arma de doble filo. Muchas veces me dejo el prólogo para el final por la forma en que condicionan la lectura. Apenas te dicen “estos no son los mejores cuentos” qué significa? ¿Que mejor no los leo y me salto a las novelas de Dick? Muchos de los prólogos deberían ser epílogos o trabajos que deberían situarse al final de la narración. Como en esos antiguos libros rojos de hojas amarillentas donde se presenta el contexto y un estudio en las finísimas hojas azules. Clásicos.

    Ahora, en ciertos relatos más que ciencia ficción se asoma un tinte de fantasía como es “La viejecita de las galletas” y “Sobre manzanas marchitas”, donde justamente al final hay eventos sobrenaturales que atrapan (casi literamente) a los personajes. Donde en el fondo queda la impresión en que hay muchas cosas que ocurren en el mundo sin que logramos encontrar una explicación lógica que acabe su sentido.
    Respecto a mundos controlados se encuentra “James P. Crow” y “El fabricante de capuchas”, este último desplegando una sociedad donde es un grupo de telépatas llamados agujas quienes son capaces de leer el pensamiento de las personas, subyugándolos.
    Acerca de mundos paralelos y tiempos simultáneos está “El mundo de Jon” (que posee la misma idea de R. Bradbury acerca de los viajes temporales y su consecuencia con el futuro), “El abonado” y “El mundo que ella deseaba”.
    En este último cuento me di cuenta finalmente que la expresión “el mejor de los mundos posibles” viene del filósofo Leibniz y que se encuentra también en el increíble poema de E. Lihn “Epílogo” de Poesía de Paso.
    Una de los cuentos que más me gustó fue “Desayuno en el crepúsculo” dónde una familia se despierta como cualquier día rutinario, los niños preparándose para el colegio, un desayuno rápido, etc. De pronto un grupo de soldados los interrumpe. Se encuentran sorprendidos que haya sido la única casa que no se encontrara bombardeada a cuadras a la redonda. ¿Qué es lo que ocurrió ahí? ¿Por qué la bomba no destruyó su casa?

    Este es parte del epígrafe que engloba a los relatos.

    Creo que la paranoia, en algunos aspectos, es la evolución en los tiempos modernos de un antiguo y arcaico sentido que los animales de presa todavía poseen: un sentido que les advierte de que están siendo observados… Estoy diciendo que la paranoia es un sentido atávico. Es un sentido persistente, que tuvimos hace mucho tiempo, cuando éramos, o nuestros antepasados eran, muy vulnerables a los depredadores, y este sentido les advertía de que estan siendo observados. Y eran observados por algo que, probablemente, iba a atacarles…

    Philip K Dick, entrevista (1974).

    This entry was posted on Sábado, Diciembre 4th, 2010 at 17:51 and is filed under Letras, Textos. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
  • 0 Comments

    Take a look at some of the responses we have had to this article.

  • Leave a Reply

    Let us know what you thought.

  • Name(required):

    Email(required):

    Website:

    Message: