
Ya pronunciar weird se me hace difícil. Ayer, lo escuché de tres formas distintas y de hecho uno de los exponentes pensó que el simposio trataba de literatura queer.
¿Por qué no decir bizarro? Y entonces buscando en el diccionario de la RAE se especifica que bizarro viene del italiano bizzarro y significa valiente, esforzado, generoso, etc. ¿Confusión? La palabra que en español e inglés asociamos con el significado de extraño o extravagante viene del francés. Extraño es que ya con tanto tiempo de “mal uso” de la palabra, en la RAE aún no hagan el cambio.
El Simposio comenzó con la conferencia magistral de J. Andrew Brown, de quien yo no tenía idea de su existencia, y que ha realizado diversos estudios acerca de la Ciencia Ficción en Latinoamerica. Demás está decir que ahora quiero leer todos sus libros y entrevistas. Su presentación llamada De música, mashups y literatura: direcciones en la ciencia ficción reciente fue increíble. En un fluido español, habló de una tendencia que bajo el concepto de mash-up da cuenta de un intertexto que aglutina variadas referencias de forma más violenta (principalmente de productos culturales masivos como música o películas). El mashup, término sacado de la jerga musical, pero que se aplica también respecto a los videos y la informática, es cuando se crea una nueva canción mezclando dos o más canciones. La idea no es que la referencia sea leve o parecido a una cita, sino que sobrepone ritmos (por ejemplo, escuchar la voz de una canción pop sobre el ritmo de una canción trash).
En literatura, entonces, este mashup sería una intervención violenta o notoria de otros elementos dentro de un texto. Para esto, puso como ejemplo un texto del escritor Edmundo Paz Soldán (pueden leerse algunas de sus columnas en La Tercera) quien una vez en su blog escribó un cuento que tenía oraciones del conocido cuento de Córtazar Casa tomada. Pero no sólo tomaba como referencia este cuento sino que previo a insertar el texto, Paz Soldán había subido un video de un músico de alt country llamado Ryan Adams que se llamaba “This house is not for sale”. Brown también hizo una conexión con la conocida película de Burton (antes de la fiebre de Alicia) Beetlejuice, donde una pareja después de muerta ve como su casa es vendida a una nueva familia. Así, el nuevo cuento tomaba parte de otro cuento, una canción, quizás una película, y así derivaba a otro lugar.
También analizó, bajo este sistema, referencias insertas en el texto de la anterior novela de Mike Wilson R., El Púgil (2008), y que ahora también quiero puro leer: musicales como Joy Division, Echo and The Bunnymen, David Bowie, cinéfilas como Donnie Darko, 2001…, literarias como Philip K. Dick y el mismo Arlt (nombre que tiene el protagonista). Lo mejor es que valiéndose de la tecnología en la presentación insertaba tanto parte de las canciones como citas a los textos y hasta un video de Buffy la Cazavampiros para ejemplificar. Así, la lectura bajo estas nuevas búsquedas (facilitadas gracias a google) permitía experimentar de una nueva manera la intertextualidad.
Después hubo dos Mesas Académicas. En la primera, M. Areco analizó los nuevos personajes presentes en las producciones de J. Baradit relacionándolo con otras novelas latinoamericanas como Ciudad de Dios o La Virgen de los Sicarios. P. Chiuminatto dio cuenta de la representación del hombre y el autómata en textos de Descartes y Borges, que entrecruzó con Lezama Lima y Sor Juana. V. De los Ríos se centró en la tecnología y la fotografía en Sueños Digitales de Edmundo Paz Soldán, basándose en ideas de Baudrillard, Sarlo y otros. Finalmente, S. Monder daba cuenta del concepto realidad desarrollado en algunas ficciones de superhéroes o ciencia ficción (ref. a diálogo de Kill Bill 2).
En la segunda mesa, J. I. Muñoz presentó una corriente del cyperbunk brasilero (horror que uno ignore tanto si está tan cerquita) llamado Tupinipunk, que aglutina la palabra “tupiniquim”, una tribu indígena brasilera y “punk”. La primera novela tupinipunk fue escrita en 1985 (notar que la obra cumbre del cyberpunk gringo fue escrita en ese mismo año) y busca rescatar elementos autóctonos bajo este género. Luego, A. Bisama habló de la relación de Bolaño y la ciencia ficción con la escritora Alice B. Sheldon que durante años ocultó su identidad bajo el pseudónimo de James Tiptree Jr. y Raccoona Sheldon. C. Opazo realizó una lectura de Río Abajo de Griffero, tomando en cuenta la espacialidad y su extrañeza en la obra. Finalmente, R. Carreño en un texto narrativo y paródico mostró tendencias y características de la literatura actual chilena.
Posteriormente, en el Instituto Chileno Norteamericano hubo una breve conversación acerca de la representación de los espacios con Edmundo Paz Soldán y Alberto Fuguet.
Además, fue el sneak peek de Velódromo (¿sneak peek? sí… es pre-estreno) la última película de Fuguet que, a mí parecer, está mejor lograda y con un personaje más sencillo que en Se Arrienda. Quizás, más adelante haga una reseña.
Después de todo un día y con tanta información, me salía humo de la cabeza -en algún momento ya nos insertarán los bits a través de cables- pero tan feliz que me compré un libro (tengo tantos pendientes y sin leer que comprarse otro es un placer culpable). Hoy, la cita continuaba pero no me dio el cuerpo para ir hasta San Joaquín.
Ayer, promocionaban este podcast que aún no escucho.
Hey Cami!
Suena interesante, yo también pensé en ir, pero al final me dio un poco de lata, porque aunque los temas a tratar son lo suficientemente seductores, la verdad es que no soy muy fan ni de la fantasía ni de la ciencia ficción, ni del pop, por lo que la mayoría de los escritores discutidos y que exponían, no lograban seducirme.
Igual suena como que estuvo más interesante de lo que pensé…
*kizzz*
R.
PS: No sé si se podrá, pero sería bueno que cambiaras el color de la tipografía del mensaje, porque al escribirlo, es imposible ver lo que uno está poniendo, y por ende hay que confiar ciegamente en la capacidad de tipeo sin errores de cada uno, que en mí caso, por lo menos, no es de lo mejor.
Toda la razón que este gris endemoniado es muy claro! y no tengo idea de cómo se cambia asi que preguntaré si se puede…
Sí, leyendo el programa se veía un énfasis en la fantasía y cficción por que son los géneros que se alejan del realismo de forma más obvia. Pero también se intentó hacer hincapié en cómo se aborda la realidad en las novelas y cómo nuestra realidad se ha permeabilizado en la ficción.
Ahora con internet se puede dar otro tipo de lectura y escritura: si el autor te tira una referencia puedes llegar al compu y rastrear los datos. Se pueden colar referentes pop pero también citas o referencias a autores más clásicos, o sobre épocas pasadas, entonces la intertextualidad es casi buscar pistas de un crimen. Antes te encerrabas en una biblioteca y quizás pillabas la mitad de los datos. Igual, como con muchas cosas, yo creo que -uno- tiene que hacer algo para que se utilice de forma favorable.
Fuguet, por ej., filmó una peli con cámara digital y gastó con menos plata y más libertad. Contó por ej que trató de venderla y en chilevisión ni lo pescaron, pero que seguramente si lo hubieran hecho, le habrian pedido una escena de sexo a los diez minutos. Entonces eso permite realizar otro tipo de historias, quizás menos exitosas a la segura.
En el caso académico, en la segunda mesa trataron de darle una vuelta al tipico paper académico y quizás científico de hipotesis desarrollo conclusión y colar la subjetividad, la ficción o analizar a los autores con otros autores menos conocidos o más diversos y jugar más. Y esa destrucción o hibridez de género también es una tendencia hace años para intentar representar de otra forma la realidad.
Eso es lo que puedo rescatar a grandes rasgos de lo dicho ayer y que puede aplicarse a cualquier género o escritura o lectura.
Gracias por comentar, Rebeca! Intentaré ver si se puede arreglar esto del color.