• ¿Gratuita? ¡Sí! Sólo necesitaba inscripción y paciencia para recibir el aparato de traducción simultánea porque obviamente había bastante gente. La cola asustó a más de uno que simplemente entró sin aparato, aunque previniendo el impacto de su visita la sala era gigante y con gran cantidad de sillas. McKee resultó ser un orador relajado, con voz fuerte y modulación clara, que hasta se dio tiempo para bromear. Enfático y directo, si no entendía una pregunta no se iba con rodeos.
    Obviamente, habló de guiones.

    En primer lugar, declaró que él no enseñaba reglas o fórmulas y quien iba a sus cursos con ese fin estaba perdido. Él enseñaba principios o formas (inherentes para él en un arte), que podrían ser como los principios básicos para relatar y componer cualquier historia. Pero obviamente qué historia contar viene por parte de uno.

    Fue enfático en diferenciar el rol del director y de los guionistas, principalmente para remarcar la importancia de estos últimos. En ese sentido, comentó que muchos directores canibalizan novelas al maladaptarlas. Eso ocurría cuando los directores que no eran guionistas, no tenían historias que contar y entonces recurrían a las novelas. Si uno se basa sólo o exactamente en los hechos narrados seguramente sería una mala adaptación. Un buen guionista interpreta y reformula la novela y realiza una nueva creación para este formato, por ejemplo El Secreto de sus ojos. Al adaptar novelas, existe el peligro de dar por hecho que el autor sabe contar una historia sólo porque está publicado. Para su adaptación, hay que desglozar la novela e intentar capturar el espíritu y la esencia de ésta, ver si todo el material sirve o se debe sacar algo, etc. Una mala adaptación fue Entrevista con el Vampiro donde en la película no se lograba una real empatía ni se entendían los propósitos del personaje de Louis.

    Desde tiempos lejanos, el hombre se ha caracterizado por contar historias, además que para McKee la mente organiza las experiencias en forma de historia. Pero eso no significa que todos sepan contar bien esas historias, así como no todos saben contar bien un chiste. Se necesita cierta destreza que se da inevitablemente con el aprendizaje, escribir, equivocarse, escribir, etc. ¡Años!

    Para McKee, el pasado se almacena en la memoria eliminando lo trivial, que serían análogos a los elementos claves de una historia. Además, para él los cuentos y las imágenes que hay en la mente no son lenguaje, sino un pre-lenguaje. El hombre piensa en imágenes y el desarrollo del lenguaje se da posteriormente. En una película no hay entonces una gramática, sino que existe una relación con el tiempo y el espacio. Insistió: las acciones, los eventos y las imágenes son pre-lenguaje y el lenguaje es un medio para las historias. Estas historias cinematográfiacs son un arte y por ende algo artificioso, metáfora de la realidad.

    Contar algo es destruir el 90% de lo mediocre y donde el talento, que en ningún momento es esa musa romántica, es con suerte el 10%. Para eso está la tecla DELETE. Ser guionista es un oficio que se aprende escribiendo y borrando.

    Por otro lado, encuentra que la frase “basado en una historia real” está viciada pues aunque sí hayan existidos los hechos, en una película no se da cuenta de la verdad, de la realidad. El artista toma los hechos y los interpreta.

    Una pregunta del público fue cuál sería una buena profesión que respalde ser guionista. Muchos guionistas originalmente eran actores. Remarca de los actores su capacidad de improvisar, lo que permitiría cambiar una historia si es que se ve que no está resultando. Además, el guionista es una especie de actor pues debe interpretar con los moldes y la materia para dar vida a cada uno de los personajes que crea en el guión.
    En otra pregunta sobre la credibilidad en los diálogos, McKee comentó que no hay que olvidar que el público sobre todo intenta oír lo que hablan los personajes. Transcribir una conversación de una cafetería puede ser muy real pero resulta fome y aburrido. El guionista toma algo y lo maneja para aspirar a cierta credibilidad.
    Por otra pregunta, recalcó que el público no va al cine esperando que le den una instrucción moral, pues eso no es arte. La manera de entregar un mensaje de esa índole debe ser desde la conmoción y la emoción del público con los personajes. Si se quiere transmitir un valor debe hacerse a nivel emotivo y a través del arte.
    ¿Qué es lo que le da placer al público? Por ejemplo, vivir y descubrir un mundo que desconozca. Que fue  lo que él sintió con La Nana.
    Finalmente, para juzgar la calidad de escritura de un guión, recomendó que se contara la historia a una persona, el bosquejo y sin los diálogos, y ver su reacción. ¿Se logró interés? ¿Se aburrió? ¿Se distrajo?

    Esto es parte de lo mucho que habló…

    This entry was posted on Miércoles, Mayo 5th, 2010 at 13:09 and is filed under Encuadres, Visual. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
  • 2 Comments

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    1. y que!!!!
      May 5th
      Reply

      que interesante aquello del pre-lenguaje.. me pregunto que será primero si el sonido o la imagen cuando flotamos en la panzamater…. luces y sombras o bombeos sanguíneos…
      que adiqueire coherencia priemero.. la luz y el color, las formas o las palabras…

      los oleres.. cuanto sentido metido para darle sentido al sin.sentido….

      • cam
        May 8th
        Reply

        ay lo que es yo igual temblé en el asiento, como nos anula nuestro lenguaje así de un plumazo!
        y yo creo que primero sonido, así despacito, escucha las voces, los pasos, las tripas, liquido. Nace copuchento!
        Por eso apenas sale… abre la boca.

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