Dicen que la exposición de las figuras mortuorias de terracota ha sido la más visita en este último tiempo. No deja de ser mérito. Pero no deja de ser cierto que publicidad ha tenido harta, coincidiendo con la Expo Shangai de nuestros amigos de las antípodas. Sí, tiene arrastre: uno aprende más sobre ese lugar y su particular visión de mundo, ve los lindos trajes y la sala donde se encuentran las figuras está especialmente iluminada y acondicionada para sentir esa solemnidad ligada a la muerte.
El problema sería de quien va a exposiciones y se sienta ya satisfecho por ir a ésta, y sólo a ésta, porque era la imperdible. Porque habían afiches gigantes en los metros y publicidad en los diarios y además salía en las noticias. ¿Y cuantos sabrán que por la misma línea de metro, unas estaciones más allá, hay una exposición gratuita e igual de imperdible?
Ya había escuchado de la exposición de Downey hace meses y recién ahora fui, cuando comprendí que faltaba un mes para que terminara. ¡Y además gratis! (Aunque todos sabemos que por altruismo puro la Telefónica tampoco lo hace, pero en fin…). La cosa entonces requiere un movimiento medio autómoto, bajarse del metro, bajarse de la micro, y direccionarse, obligarse a ir.
Personalmente, quedé alucinada. Primero que no tenía idea quien era Juan Downey, al cual ya le habían hecho una retrospectiva en el Bellas Artes en el 95. Este hombre se relacionó en diversas áreas pero donde más destacó fue con el llamado video-arte. En una época donde la televisión recién estaba siendo másiva, él agarró una de las primeras cámaras de video y empezó a filmar porque para él el arte tiene algo de sobrevivencia. Y de vivencia.
Sus trabajos se entrecruzan con otras disciplinas, se entremezclan texturas y técnicas, buscan instalarse en la realidad (latinoamericana, transamericana, cotidiana) y abrir otros horizontes. Downey ya habla que la información debe ser un intercambio directo y libre para una revolución social, con el optimismo que ameritaba en aquel tiempo. Además, en sus performances -de las cuales se pueden ver algunas fotos y dibujos- está siempre buscando lo lúdico, para que el expectador también experimente con ella.
Y el placer fue extremo cuando una señora, con su abrigo grueso y su cartera y su bolsita de farmacia pegada, porque jóvenes siempre habrán curiosos, jóvenes nunca faltarán en las exposiciones, se sentó y se puso uno de los audífonos de las grabaciones. Y no se los sacó durante un tiempo.
Más datos acá. En Archivos hay documentos pdf para bajar.

me parece interesante el tema de que él haya tenido la motivación para filmar y hacer lo que a él le gusta, yo no fui para variar siempre tengo muchas cosas que hacer y le doy más mérito a esas cosas, pero ahora quiero encontrar mi momento para ver más obras y cosas mucho más interesantes ya que siento que debo (suena a obligación) ir a ver más arte, más literatura
, en fin supe por un pajarito rojo y negro que a usted le gusta la moda pues bien yo la invito a ir un día al museo de la moda conmigo y le contare muchas historias acompañadas de un cafesito o té.
hola luna! la expo aún no se acaba, es hasta finales de junio pero es cierto que a veces uno le da prioridad a otras cosas y así el tiempo va pasando y volando. Es difícil generalmente lograr cierto orden en el caos personal y además unirlo a los otros tiempos caóticos. Pero paciencia! Lo del café me parece excelente. Te hablo por FB