• Dice (el artículo que encontré botando los diarios viejos, 1)  que todo comenzó con Perrault. Hasta da una fecha: 1697. En ese año, aparecen los cuentos como La Bella Durmiente, Pulgarcito y Barba Azul.
    La gracia de Perrault fue que no insertó en ellos una intención pedagógica o moralizante, respetando la tradición oral y dejando los símbolos elementales que presentan. Además, preservó la sencillez de éstos: “La fusión de sencillez y maravilla consituaciones básicas e iniciáticas del ser humano está en la raíz de su permanencia”. También se nombra a Fenélon y sus Fables (Fábulas) compuestas para el duque de Borgoña y el trabajo de los hermanos Grimm.  Ya por el 1757 (año de La Bella y la bestia) las cosas iban bastante mal por un exceso de intención didáctica en la literatura francesa.

    Los ingleses, por lo menos, podían leer a Plutarco en inglés y griego. A diferencia de la situación en Francia, los anglosajones ya producían una literatura para niños y jóvenes de calidad además de poseer editoriales, al igual que los holandeses. En estas latitudes, todo comenzó en 1719 con Robinson Crusoe (Daniel Defoe), Blanca Nieves (Hnos Grimm), Gulliver (Swift). En 1748, se inaugura la primera biblioteca infantil. En 1784, en Estados Unidos se funda la primera biblioteca infantil en Boston, ligada a la editorial Little Brown.
    Todos estos productos se crean gracias a “una tradición moderna que se afirma en el mundo clásico y en el mítico de las leyendas nórdicas y además hace tiempo en sí misma, pero apuntando siempre a lo distante…”.

    En Francia, ocurre entonces una de aquellas cosas interesantes que suceden de vez en cuando y con cierta gente tocada: el editor Jules Hetzel conoce a un escritor frustrado llamado Julio Verne (1828 – 1905). El editor le pide a este hombre que escriba “los viajes extraordinarios por los mundos conocidos y desconocidos”. ¡Y voilà! Este editor había reclutado también a Dumas, G. Sand, De Musset y poseía un proyecto editorial que difiere según el escritor del artículo de lo propuesto por nuestra educación.

    “… en ésta se insiste en el dogma de lo inmediato, en la noción insensata de que los adolescentes sólo se interesan en asuntos que estén cerca de su vida diaria (en Vitacura o Malloco, no en Roma o Samarcanda). El reemplazo de narraciones históricas por “cuestiones sociales”, la preferencia por obras con escenario contemporáneo y personajes adolescentes y el intento simultáneo de excluir del currículo todo cuanto pueda parecer “conflictivo” (a los adultos) sólo sirven para desalentar la identificación con imágenes de lo exótico, lo excéntrico o lo desconocido; con lecturas limitadas, los adolescentes no van a seguir leyendo ni pueden obtener mucho sentido de la vida más allá de la misma confusión adolescente.”

    ¿Es posible olvidar a ese lobo que come sin matar? Pues deber moral que no. Ya no sólo Walt Disney ha suavizado e institucionalizado la mayoría de los cuentos en melosas películas (imposible escapar a todos los productos “Princesas” que hay en los supermercados) sino que las referencias culturales siguen nutriéndose de aquellos relatos. Ejemplo de esto es la última película de Spike Jones Where the wilds things are, que toma un cuento infantil de Maurice Sendak de la década de los sesenta. Lamentablemente, no he tenido la oportunidad de leer el relato. La película nos inserta en la pequeña mente caótica de Max, un niño que de seguro no ha agarrado un libro pero que permite la empatía con la audiencia más pequeña, por los temas que toca y las situaciones que vive aquel personaje.

    Si se espera que los niños y jóvenes se alejen algo del televisor o de los videojuegos es necesario motivarlos e introducirlos en el mundo literario. Una de las formas más efectivas es acercándolos a los libros desde pequeños. Y con libros también incluyo los libros ilustrados y por qué no los comics. Hay a su vez una gran cantidad de literatura para jóvenes que surge día a día. De hecho, quizás hasta sea necesario filtrar un poco de ésta última. De la misma forma, este material debiera ser parte importante de las aulas para motivar la lectura. Digo motivar, y no simplemente obligar. Es cierto se debe seguir una pauta obligatoria en las lecturas en el colegio y para aquellas lecturas obligatorias el rol del profesor se ve aún más apremiado de realizar material y lecciones que logren conectar a los grandes cánones literarios con los tiempos actuales, tarea titánica pero no imposible.

     

    La Editorial SM, en colaboración con la Dibam, organiza el Congreso Iberoamericano de Lengua y Literatura Infantil y Juvenil como forma de potenciar y promover este tipo de lectura. Es el primero a realizarse y pretende ser una instancia trienal, desde el miércoles 24 al domingo 28 de febrero. También habrán actividades gratuitas que se desarrollarán en la Biblioteca Nacional y el Museo Histórico Nacional. Para más detalles, revisar la página oficial, en la sección de Actos Culturales.

     

    1. Art. Escribir y publicar para niños, Oscar Luis Molina S., Revista de libros, El Mercurio, 8 septiembre de 2001.

    This entry was posted on Martes, Febrero 23rd, 2010 at 16:14 and is filed under Columna Rota, Letras. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
  • 0 Comments

    Take a look at some of the responses we have had to this article.

  • Leave a Reply

    Let us know what you thought.

  • Name(required):

    Email(required):

    Website:

    Message: